La radioterapia es uno de los recursos más importantes en el tratamiento del cáncer de mama, y, más aún, esta enfermedad es su indicación más frecuente. Una gran cantidad de los pacientes que acuden a los servicios de oncología tiene este diagnóstico y, ante datos tan contundentes, te invitamos a saber más acerca del tema.
La radioterapia en el cáncer de mama
Desde el momento en que se descubrieron los rayos X han pasado más de cien años. Durante ese tiempo, su utilización en medicina ha aumentado de forma incesante hasta llegar una la especialidad relativamente reciente, llamada oncología radioterápica.
Estos profesionales de la salud emplean la radiación ionizante en el área de la oncología de dos maneras. La radioterapia curativa o radical tiene el propósito de eliminar los tumores malignos, mientras que la paliativa busca aliviar los síntomas.
Este tratamiento es indispensable durante el desarrollo del cáncer mamario. Ha demostrado eficacia para conseguir los objetivos terapéuticos en cada una de sus distintas fases:
- Reducción preoperatoria del tamaño del tumor en grupos seleccionados.
- Después de la cirugía.
- Tratamiento de los ganglios que muestran invasión por células malignas.
- Irradiación de las metástasis en los estadios avanzados.
Además de conocer estas indicaciones, has de saber que la manera de administrar las radiaciones ionizantes ha evolucionado y en la actualidad existen dos modalidades. La radioterapia de rayo externo es la convencional, mientras que la braquiterapia, una técnica más avanzada, utiliza la radiación interna.
Radioterapia de rayo externo
Es la más común y se emplea un equipo especializado que dosifica y dirige la radiación hacia áreas preestablecidas. Este procedimiento en sí no produce dolor ni molestias y se aplica en varios días continuos, según distintos esquemas.
La terapia externa se acomete en las salas de radioterapia, que están dotadas de paredes de hormigón para impedir la difusión de la radiación. No obstante, si recibes este tratamiento no la emitirás, razón por la que no debes modificar tus actividades sociales o laborales.
La duración total del tratamiento puede extenderse de 2 a 7 semanas, en las cuales se irradia la misma dosis en sesiones diarias de 5 a 15 minutos. Lo habitual es recibir 5 días de terapia, mientras se descansa 2, con el propósito de fraccionar la dosis total para permitir la recuperación de los tejidos sanos. Sin embargo, el efecto acumulativo puede generar molestias como irritación en la zona.
En algunas pacientes, la radiación también puede desencadenar inflamación o rigidez en las articulaciones cercanas, sobre todo en hombros, cuello y brazos.
Tratamiento posoperatorio
La radioterapia externa posquirúrgica se inicia cuando el área haya cicatrizado, lo que toma aproximadamente un mes. Si es requerida la quimioterapia, se pospone hasta que este tratamiento haya culminado.
Después de una mastectomía con ganglios linfáticos no invadidos se enfoca en la zona de la intervención quirúrgica y en la pared del tórax. En caso contrario, cuando hay compromiso ganglionar, se procede a tratar los ganglios axilares, supraclaviculares y mamarios internos, además de la pared torácica.
Tras una cirugía con conservación de la mama, está indicada lo que se llama radiación de todo el seno. Se emplea una dosis mayor en el lecho tumoral, el lugar donde estaba el tumor. En una etapa posterior se aplica un tratamiento adicional a dosis menores como medida de prevención, debido al riesgo de recidivas.
La radioterapia intraoperatoria inmediatamente posterior a la extracción del tumor es una modalidad que requiere equipos altamente especializados, por lo que no está disponible para todos los pacientes. Se utiliza una dosis elevada de radiación dentro del quirófano y directamente en el lecho tumoral, área donde con frecuencia se presentan las recidivas.
Braquiterapia
La braquiterapia o radiación interna es una técnica menos invasiva que se administra en el posoperatorio de forma ambulatoria y produce menos efectos colaterales. En lugar de aplicarla de forma externa, se coloca un dispositivo con material radiactivo en el lecho tumoral.
En consecuencia, las células malignas remanentes reciben la radioterapia y se preservan los tejidos sanos circundantes. Esto dura hasta que la radioactividad se extinga de forma natural.
En la braquiterapia intersticial el material radiactivo se sitúa en la zona mediante agujas metálicas llamadas vectores. En la intracavitaria se emplea un balón que se adapta al lecho tumoral y contiene un catéter con la fuente de radiación.
Braquiterapia de baja o alta tasa de dosis
En la braquiterapia de baja tasa de dosis, o LDR, se implantan gránulos que emiten dosis bajas de radiación de forma continua durante semanas o meses. En cambio, en la HDR se administran pulsos cortos adicionales de altas dosis mediante un equipo remoto de poscarga.
Los pilares para el tratamiento del cáncer de mama son la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia. Todos ellos se han desarrollado ampliamente. Muchos de los avances tienen que ver con el bienestar de la mujer con el propósito de conservar su calidad de vida en la medida de lo posible.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que, tanto la radioterapia como algunos tratamientos complementarios, pueden dejar secuelas a nivel musculoesquelético, como dolor o rigidez articular, especialmente en el área tratada.
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