Las enfermedades inflamatorias de las articulaciones son la causa más común de dolor articular. Además, producen discapacidad y pérdida de la calidad de vida, especialmente cuando empiezan a edad temprana. En este artículo encontrarás información relevante acerca de las más frecuentes.
¿Qué es la artritis?
La inflamación articular puede aparecer por distintas razones y progresar a un daño acumulativo. Por otra parte, se acompaña de síntomas como dolor, aumento de volumen, rigidez y calor local. Las patologías inflamatorias articulares constituyen un grupo heterogéneo denominado comúnmente “artritis”, de las cuales existen más de 100 tipos.
Es importante diferenciarlas de la artrosis, que no responde a un proceso inflamatorio, sino que es consecuencia del desgaste del cartílago que reviste los huesos. A continuación, encontrarás las patologías más comunes entre las que cursan con inflamación de las articulaciones.
Enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas
Las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas, o ERAS, comparten características, como la predisposición genética. Además, su causa está en el sistema inmunitario, que produce anticuerpos contra los tejidos del propio organismo.
Por lo tanto, hay manifestaciones extraarticulares (sistémicas) en la piel, los ojos, los riñones o los pulmones. Además, cursan con síntomas generales, como fiebre, fatiga, inapetencia y pérdida de peso.
Artritis reumatoide
Los síntomas predominantes de la artritis reumatoide son el dolor, la inflamación y la rigidez matutina en varias articulaciones. Generalmente, afecta a las manos y los pies, aunque puede presentarse en cualquier otra. Además, en los casos graves hay lesiones oculares, pulmonares y renales.
Es la artritis crónica más frecuente; se observa en cerca del 1 % de la población, sobre todo en mujeres mayores de 45 años. La evolución natural es hacia la deformidad de las articulaciones, que se dañan de forma progresiva y pierden su función. El tratamiento se basa en calmar el dolor y en la utilización de fármacos modificadores de la enfermedad, que ralentizan su avance.
Lupus eritematoso sistémico o LES
Es la más frecuente de las ERAS y el síntoma cardinal es el dolor en varias articulaciones, lo que se denomina poliartralgia. La piel es otro órgano afectado, con reacciones que van desde la fotosensibilidad hasta la erupción en las zonas expuestas a la luz solar.
En los casos graves se comprometen el sistema nervioso, con convulsiones o ictus, y los riñones, lo que se evidencia por las alteraciones en el análisis de orina.
Los casos leves responden bien al tratamiento con cloroquina o prednisona. En los más avanzados, es necesario recurrir a inmunosupresores o a fármacos modificadores de la enfermedad.
Esclerosis sistémica o esclerodermia
En estos casos se modifica el colágeno, la proteína que proporciona soporte a los tejidos. Es una patología autoinmune rara, que aparece principalmente en mujeres de mediana edad y para la que no existe tratamiento.
Una de las manifestaciones más notorias son las alteraciones cutáneas, con engrosamiento de la piel. También se presentan cambios de color, con dedos muy blancos, rojizos o amoratados y ocasionalmente ulcerados. Puede haber dificultad para tragar, disnea y reflujo gástrico, como signos sistémicos.
Síndrome de Sjögren
Lo que lo caracteriza es la infiltración de células plasmáticas y linfocitos en las glándulas exocrinas. En las formas graves hay daño renal, articular, pulmonar y en el tejido muscular. Se observa principalmente en mujeres que han pasado la menopausia y los síntomas más comunes se relacionan con el órgano afectado:
- Glándulas salivares: sequedad de la boca o xerostomía.
- Glándulas lacrimales: sequedad ocular o xeroftalmia.
- Revestimiento de la vagina: sequedad vaginal.
Hasta el momento no disponemos de un tratamiento para controlar el síndrome de Sjögren. Has de saber que las medidas utilizadas son la sustitución de las secreciones por fármacos, para reducir la posibilidad de lesiones en las mucosas.
Artritis inflamatorias no autoinmunes
Existen factores como el depósito de cristales o la herencia que producen inflamación de las articulaciones. Aunque su origen no sea autoinmune, en algunos casos generan cuadros clínicos graves.
Artritis por cristales
Este concepto engloba principalmente dos enfermedades: la gota por depósito de ácido úrico y la pseudogota por pirofosfato de calcio. En ambas se presentan episodios de notable aumento de volumen de las articulaciones involucradas, con inflamación y dolor muy intensos. El tratamiento es muy parecido porque usualmente se prescriben corticosteroides, colchicina y antiinflamatorios.
Artritis psoriásica
En este tipo de artritis el factor hereditario es fundamental, tanto para las manifestaciones cutáneas como para las articulares. Estas últimas se observan en el 10 % de los pacientes con lesiones en la piel, que evolucionan con brotes y remisiones. Mientras, la inflamación articular puede ser muy leve o intensa, hasta llegar a la deformidad.
En el tratamiento se emplean los antiinflamatorios y los fármacos modificadores de la enfermedad. Los corticosteroides deben prescribirse con cautela, porque es posible que empeoren las lesiones cutáneas.
El dolor articular provocado por enfermedades inflamatorias como la artritis puede resultar limitante en el día a día. Si bien existen tratamientos farmacológicos, su uso prolongado puede acarrear efectos secundarios. Por eso, cada vez más personas buscan alternativas naturales que les ayuden a recuperar movilidad y calidad de vida sin comprometer su salud.
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