El estrés oxidativo, causa de inflamación y dolor articular

En las décadas recientes, el estrés oxidativo se ha relacionado con el envejecimiento prematuro y la aparición de algunas enfermedades crónicas degenerativas. La importancia que estos mecanismos tienen para la salud ha despertado un gran interés por las sustancias capaces de controlarlo. Por esta razón, queremos hablarte de este tema, en detalle.

¿Qué es el estrés oxidativo?

Si una molécula se oxida, es porque otra se ha reducido, y al conjunto de estas reacciones se le conoce como procesos redox. En condiciones normales, se mantienen en equilibrio y forman parte de la fisiología normal.

Se caracterizan porque los electrones se transfieren de una a otra sustancia, que entonces queda con carga eléctrica negativa. Como vivimos en un entorno rico en oxígeno, estas moléculas cargadas forman parte del metabolismo.

¿Qué son las especies reactivas de oxígeno?

En estos procesos se generan algunas moléculas con potencial tóxico, que contienen oxígeno y tienen carga negativa. Se llaman especies reactivas de oxígeno, ROS por sus siglas en inglés, y tienen varias funciones dentro de las células: intervienen en la transcripción del ADN, en la división celular y en la fosforilación de las proteínas.

Entre estas moléculas, muy reactivas y pequeñas, figuran los iones de oxígeno, el ion superóxido, el ion hidroxilo, los peróxidos y los radicales libres. De llegar a acumularse dentro de las células, oxidan masivamente a otras sustancias y las degradan, con lo que pierden sus funciones.

Algunos factores exógenos son capaces de acelerar estos procesos lesivos, como por ejemplo, el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo, la contaminación y la excesiva exposición a la luz solar. En su conjunto, alteran el equilibrio redox, generan un exceso de ROS y, así, una gran actividad oxidativa intracelular, que perjudica a las células.

Así pues, el sistema fisiológico antioxidante y la reparación celular, dos procesos naturales que protegen los tejidos, son superados. Por consiguiente, surge un desequilibrio entre las reacciones oxidantes y antioxidantes, lo que se denomina estrés oxidativo.

La consecuencia es un efecto destructivo sobre las proteínas, el ADN, los carbohidratos y los lípidos. Los órganos sufren un deterioro crónico y aparecen las enfermedades degenerativas.

¿Cuáles son las consecuencias?

Este desequilibrio es un problema generalizado y, por esa razón, incide negativamente en el funcionamiento de muchos órganos. Las enfermedades más directamente relacionadas son:

  • Envejecimiento prematuro.
  • Diabetes.
  • Arterioesclerosis.
  • Hipertensión arterial.
  • Catarata senil.
  • Insuficiencia renal aguda.

ROS y dolor articular

Los tejidos que conforman las articulaciones no son la excepción. En este caso, los factores mecánicos, como el sobrepeso, los traumatismos, la sobrecarga articular y la edad, siguen teniendo importancia. Sin embargo, el desequilibrio redox es determinante en la aparición de las artritis y artrosis.

Dentro de este ámbito, un estudio realizado con pacientes que padecían artritis reumatoide tuvo hallazgos concluyentes. En concreto, se determinó la presencia de moléculas marcadoras para el estrés oxidativo.

El síntoma más frecuente de estas dos enfermedades es el dolor articular crónico relacionado con el movimiento, que se atenúa con el reposo. Además, se presentan otros signos asociados, como la rigidez de las articulaciones, la inflamación y la pérdida de la función.

Las ROS afectan a varias estructuras articulares, lo que produce un daño que, en muchos casos, es irreversible. Los condrocitos son las células encargadas de producir y reparar el cartílago y el desequilibrio redox reduce esta capacidad; a largo plazo, causa la muerte de estas células.

Algo similar ocurre con las células sinoviales, que dejan de producir el líquido sinovial, un lubricante natural de las articulaciones. Estos procesos contribuyen a acelerar el desgaste de las articulaciones y aumenta el dolor de huesos.

En el hueso subcondral, es decir, el situado inmediatamente debajo del cartílago, también ocurren cambios degenerativos. Las células encargadas de generar, reparar y remodelar el tejido óseo no funcionan adecuadamente y su actividad merma.

¿Cómo ayudan los antioxidantes a mantener el equilibrio y evitar las consecuencias?

Los antioxidantes, también llamados eliminadores de radicales libres, son sustancias capaces de ralentizar o aliviar el daño celular causado por las ROS. Puedes obtenerlos de la dieta, ya que se encuentran en varios alimentos de origen vegetal.

La ingesta de sustancias con efecto antioxidante reduce estos riesgos mediante varios mecanismos. Entre los más importantes, figuran la descomposición de los peróxidos y la inhibición de las enzimas involucradas en la toxicidad celular. Asimismo, funcionan como donantes de hidrógeno o de electrones, de manera que neutralizan a los iones cargados.

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