Medicamentos para el dolor

El dolor articular es un síntoma frecuente que afecta a millones de personas en todo el mundo y es consecuencia de una amplia variedad de enfermedades. Para tratarlo, dispones de varios tipos de medicamentos para el dolor como los antiinflamatorios, los analgésicos y los modificadores de la enfermedad, que tienen acciones muy distintas. ¿Quieres conocerlos mejor?

Tratamiento del dolor articular

Dentro de las patologías que generan dolor en las articulaciones, las enfermedades reumáticas se consideran un grupo de gran importancia. Una razón es la cantidad de personas que las padecen: en España se estima que afectan a la cuarta parte de los mayores de 20 años. Asimismo, algunas como la artritis idiopática juvenil comienzan en la infancia.

Además, representan un elevado volumen de consultas y hospitalizaciones. Las que con más frecuencia se observan en los servicios de reumatología son la artritis reumatoide, el lupus, la fibromialgia, la espondilitis anquilosante y la artrosis. Para su tratamiento existen fármacos con diferentes mecanismos de acción y, en consecuencia, con distintas funciones:

  • Los sirven únicamente para calmar el dolor.
  • Los que modifican el curso de la enfermedad.
  • Los corticosteroides, que tienen ambos objetivos.

En general, estas enfermedades no desaparecen con ningún medicamento. Sin embargo, el diagnóstico y tratamiento precoces contribuyen a limitar notablemente el daño acumulativo en las articulaciones. Las medidas generales y la fisioterapia también ayudan a conservar la función articular y a mantener la calidad de vida.

Medicamentos que controlan los síntomas

En este grupo encontramos tres tipos principales. En primer lugar, los analgésicos antipiréticos, como el paracetamol o la aspirina, que son de uso común. Como sabes, sirven también para bajar la fiebre, por lo que se emplean en una gran variedad de padecimientos, y se venden sin prescripción.

Los fármacos del segundo tipo actúan de forma distinta a los corticosteroides, y de ahí el nombre de antiinflamatorios no esteroideos o AINES. Entre ellos figuran el ibuprofeno, el ketoprofeno, el naproxeno, el refecoxib y el celecoxib.

Actúan inhibiendo las tres isoenzimas de la ciclooxigenasa, COX-1, COX-2 y COX-3, con lo que impiden la síntesis de prostaglandinas y tromboxanos, sustancias que intervienen en la inflamación.

Finalmente, los opiáceos como la codeína, la pentazocina, la metadona o el tramadol, que bloquean los receptores opioides: deben ser administrados bajo supervisión médica. Como te mencionamos anteriormente, estos fármacos son útiles para aliviar el dolor, pero no tienen otras funciones ni modifican el curso natural de la enfermedad.

Corticosteroides o esteroides

Estos medicamentos ayudan a controlar el dolor, pero además inhiben intensamente los procesos inflamatorios y consiguen retrasar el daño articular acumulativo. Sin embargo, su administración crónica tiene varios efectos secundarios, como la obesidad, la diabetes y la osteoporosis.

Esta es la razón por la que generalmente se prescriben de forma limitada. Los más utilizados son la prednisona, la hidrocortisona y la cortisona, que actúan simultáneamente de varias maneras:

  • Bloquean la secreción de enzimas y mediadores químicos, como las prostaglandinas y tromboxanos, que intervienen en el proceso inflamatorio.
  • Evitan la acumulación de macrófagos y leucocitos en los tejidos lesionados.
  • Inhiben el sistema inmunitario, función relevante cuando se tratan las enfermedades autoinmunes.

Fármacos modificadores de la enfermedad, o FAME

Estos compuestos de más reciente utilización ofrecen la posibilidad de frenar el avance de las enfermedades reumáticas y suprimir sus síntomas. Previenen el deterioro de las articulaciones, por lo que preservan la movilidad y la calidad de vida, especialmente cuando se utilizan de forma precoz.

Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad convencionales

Estos medicamentos modifican la respuesta del sistema inmunitario de una forma que aún no es bien conocida, y con ello suprimen la inflamación articular. Generan efectos adversos transitorios, que de persistir o ser graves obligan a suspender el tratamiento. Entre los FAME convencionales de uso habitual se incluyen el metotrexato, la hidroxicloroquina, la leflunomida y la sulfasalazina.

FAME biológicos o modificadores de la respuesta biológica con diana específica

Es otra nueva familia de medicamentos que actúan sobre una diana o molécula muy específica, promoviendo su bloqueo o el de su receptor. De esta forma, inhiben o estimulan los procesos inmunológicos e inflamatorios alterados, propios de las enfermedades reumáticas.

Se basan en el uso de anticuerpos monoclonales o proteínas que resultan de la fusión con fracciones de inmunoglobulinas. Entre ellos destacan el abatacept, el etanercept, el certolizumab y el infliximab. Los mejores resultados se obtienen al combinar su uso con un FAME convencional, como el metotrexato.

FAME sintéticos con diana específica

Actúan de forma similar a los biológicos, pero utilizando moléculas sintéticas. Los que se prescriben con más frecuencia son el tofacitinib, el baricitinib y el upadacitinib. Se administran cuando los dos tipos anteriores de FAME no han dado los resultados esperados.

El dolor articular puede ser muy incapacitante y es un síntoma que está presente en una gran cantidad de enfermedades. Por eso, la investigación científica proporciona nuevos medicamentos destinados a mejorar el arsenal terapéutico de la reumatología. Visita la web de Phytogen Medical Foods para más información.

 

Una alternativa natural y eficaz para el dolor articular crónico

El tratamiento del dolor articular crónico suele apoyarse en medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o analgésicos, que si bien pueden ofrecer alivio a corto plazo, también están asociados a efectos secundarios importantes cuando se consumen de forma prolongada, como irritación gástrica, problemas cardiovasculares o daño renal.

Por eso, cada vez más personas buscan soluciones complementarias que les ayuden a mejorar su calidad de vida sin comprometer su salud general.

En este contexto, los complementos alimenticios como OLIMINAFlex y OLIMINA3 de Phytogen Medical Foods representan una alternativa segura, eficaz y basada en evidencia clínica. Ambos productos están formulados con ingredientes 100% naturales y han demostrado, en estudios clínicos, su capacidad para reducir el dolor, mejorar la movilidad y modular los procesos inflamatorios, especialmente en casos de dolor persistente o inflamación articular de larga evolución.

Al no contener fármacos, su consumo recurrente no conlleva efectos secundarios, lo que los convierte en una opción idónea para quienes necesitan apoyo a largo plazo.

Confía en la ciencia, elige natural, elige Phytogen Medical Foods.

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