Los complementos alimenticios, como Olimina 3, se constituyen como una gran alternativa para combatir el dolor en las articulaciones, pero no son los únicos que pueden hacerlo, existe varios tratamientos naturales para el dolor articular. A lo largo de este artículo nos ocuparemos de analizar los aspectos positivos y negativos de cada tratamiento para que puedas hacer tu mejor elección. ¿Empezamos?

Tratamientos naturales para el dolor articular

 

Termoterapia

Consiste en usar el calor para el tratamiento de una dolencia o lesión. Aplicando una temperatura más alta que la de nuestro propio cuerpo, se consigue estimular el flujo sanguíneo y otorgarles flexibilidad a los tejidos.

Se puede emplear el calor tanto de modo superficial como en los tejidos más profundos. En el primer caso, se hace mediante baños de agua templada o de parafina, infrarrojos o esterillas. En el segundo, se suelen utilizar los ultrasonidos.
 

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Alivia la rigidez y el dolor de la artritis y otras lesiones. No es una técnica recomendable para tratar inflamaciones en cualquier parte del organismo.
Reduce los edemas, es decir, la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo. Algunas personas que sufren de artritis no solo no mejoran, sino que incluso pueden empeorar tras someterse a este tratamiento.
Es preciso realizar esta práctica unas dos veces a la semana para obtener buenos resultados.

 

Crioterapia

Si antes te hablábamos del calor, ahora toca hacerlo con el frío. La crioterapia aprovecha los efectos antiinflamatorios de las bajas temperaturas, que también son capaces de reducir el dolor. Sin duda, algo muy útil si sufres de artosis. Bolsas frías, hielo o líquidos que enfrían por evaporación son los métodos habituales.
 

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Es una técnica asequible y accesible. Los efectos son momentáneos. El dolor no desaparece completamente.
Proporciona un alivio inmediato. En el caso de los deportistas puede ser contraproducente. La inflamación que se genera tras el ejercicio es uno de los mecanismos reparadores del cuerpo, que queda bloqueado por la acción del frío.
No se puede utilizar en tejidos que tengan un riego sanguíneo reducido.

 

Estimulación eléctrica

A través de unos electrodos que se colocan en la piel se consigue la contracción del músculo. Determinadas lesiones pueden hacer que los músculos no reciban una estimulación nerviosa adecuada, lo que va a generar que se atrofien. Es decir, se vuelven tensos y rígidos. La estimulación eléctrica sirve para que puedas ejercitarlos y evitar esa atrofia.
 

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Es un buen método para reducir la sensación de dolor. Solo actúa sobre las fibras externas, las internas no reciben estimulación.
Es posible, incluso, ganar masa muscular. Existe riesgo de provocar una mala circulación en algunas zonas.
Es seguro.

 

Ejercicio

La actividad física es muy beneficiosa para prevenir y mejorar la rigidez que causa la artrosis. Eso sí, no debes abusar del ejercicio. Lo mejor es optar por prácticas de bajo impacto, como caminar, pedalear o nadar. Haciendo esto mejoras el estado de las articulaciones, al tiempo que favoreces la circulación sanguínea.
 

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Aumenta la flexibilidad de articulaciones y cartílagos. La mayor desventaja que podemos remarcar es que el ejercicio requiere de tiempo. Encontrar ese tiempo de manera regular puede resultar bastante complicado, según cómo sea tu modo de vida.
Fortalece músculos y huesos.
Ayuda a controlar el peso. Recuerda que la obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de la artrosis.

 

Acupuntura

Otro de los tratamientos naturales es la acupuntura. Se trata de una técnica de la medicina tradicional china (MTC) que consiste en insertar finas agujas sobre la piel en ciertos puntos estratégicos del cuerpo. Según la MTC, las agujas lo que hacen es equilibrar el flujo de energía vital, también conocido como chi o qi. Su fin principal es el de reducir el dolor.
 

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Se puede combinar con otros tratamientos. No es adecuado si cuentas con problemas hemorrágicos o estás tomando anticoagulantes.
Es útil en personas que no pueden tomar analgésicos. Tampoco es recomendable en personas con marcapasos o mujeres embarazadas.
Los efectos secundarios son mínimos.

 

Complementos alimenticios

Existen ciertos ingredientes naturales, como la cúrcuma o el aceite de oliva, que tienen magníficas propiedades para combatir el dolor. Los complementos alimenticios lo que hacen es aprovechar todo ese poder. Algunos están disponibles en cómodas cápsulas para aumentar nuestro bienestar.
 

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Disminuye la inflamación y proporciona alivio del dolor articular. No aportan nutrientes, por lo que deben consumirse dentro de una dieta variada y equilibrada.
Facilita el movimiento de las articulaciones. Al ser un remedio fácil y eficaz, puede favorecer que los pacientes dejen de ejercitarse o no acudan a rehabilitación.
Es una gran opción frente a los fármacos tradicionales.
Son fáciles y cómodos de utilizar e integrar en el día a día.

 

Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta de que no tienes por qué resignarte a vivir con dolor. Entra en nuestra tienda online y consigue nuestros complementos alimenticios para tratar tus problemas articulares.

 

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